28/9/10

Atakraski

28.9.10

“El tipo se me acercó. Al no pararme, compartió paso conmigo, sin invitación previa, lanzándome consignas de todo a cien con el claro objetivo de hacerme sentir como un verdadero hijo de puta por las injusticias mundiales que, desde luego, quien escribe no ha provocado; si acaso no más de una o dos, y prácticamente sin víctimas mortales”.

Vídeo musical relacionado. “Queridos Camaradas” de Gabinete Caligari, 1991. Más vídeos: youtube.com/cuandoelebrosuena

Atakraski es la palabra, supuestamente rusa, que cierra el emotivo “Queridos Camaradas” de Gabinete Caligari. Advierto lo de “supuestamente” porque una amiga eslava asegura que el vocablo en cuestión no existe. Pero es lo de menos, sigue encajando como punto y final de una canción que habla de la caída de la Unión Soviética ¿Qué carajo importa su significado? De hecho, atakraski, cuenta, en realidad, con la mejor de las acepciones que puede tener una palabra.

Durante unos años mi amiga y un servidor utilizábamos la expresión como comodín para todo… empleada, básicamente, cuando no queríamos decir nada…

Un buen día, de lo más nublado, disfrutando de algo tan bonito como callejear por el mero hecho de callejear, me vi molestado por un tipo de una ONG, en concreto de una de esas organizaciones occidentales que se empeñan en arreglar pueblos devastados por el blanco occidental con el siempre total asombro de los que sufren a los blancos que rompen todo y a los blancos que pretenden arreglarlo.

El tipo se me acercó. Al no pararme, compartió paso conmigo, sin invitación previa, lanzándome consignas de todo a cien con el claro objetivo de hacerme sentir como un verdadero hijo de puta por las injusticias mundiales que, desde luego, quien escribe no ha provocado; si acaso no más de una o dos, y prácticamente sin víctimas mortales.

Insistía tanto y un servidor, la verdad, había elegido paseo solitario por algo… que me salió espontáneamente, sin pensamiento previo, un claro y firme: ¡Atakraski! El pesado de aquel turno me miró con esa expresión de extrañeza que nos viste la cara cuando quien está frente a nosotros no entiende un carajo de lo que decimos… y simplemente se fue…

Miré al cielo y salió el sol… Me pareció escuchar el coro celestial de un grupo de rechonchos querubines o, quizás, los infantitos del pilar recién marcadas las 12. No podría asegurarlo… Para un tipo con cara de pardillo integral como el que escribe y al que, tradicionalmente, le toman por el condenado pito del sereno, aquello fue el importante hallazgo de toda una verdadera palabra mágica. Algo que pasaría a utilizar de un modo muy habitual y me haría una persona, sin duda, mucho más feliz.

Pasados los años me he visto en la obligación moral de compartir tan importante magia con la humanidad. Así que si tu lectura ha llegado hasta aquí estás de enhorabuena. Prueba, vamos, repite conmigo ¡Atakraski! ¿Lo ves? Ya termino ¡Funciona!

Tema musical relacionado. “Queridos Camaradas” del disco “Cien mil vueltas” del grupo madrileño Gabinete Caligari, 1991:

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